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martes, 24 de marzo de 2009

Historia de la Hermandad de La Amargura

REAL HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA, NTRA . SRA. DE LA AMARGURA, STO. ENTIERRO, SOLEDAD Y STA. ÁNGELA DE LA CRUZ .

HISTORIA.

INTRODUCCIÓN.

El objetivo de este estudio es dar a conocer la Historia de nuestra Hermandad a la luz de los documentos que actualmente poseemos. Se trata de un estudio histórico que no pretende reivindicar antigüedad ni por supuesto pedir ningún privilegio.
Nuestra hermandad, como toda institución humana, ha sufrido una profunda transformación a lo largo de su dilatada historia hasta llegar a lo que es actualmente. Su origen hay que buscarlo a mediados del siglo XVI, en la Hermandad de la Vera-Cruz, establecida en el Convento de San Francisco, extramuros de nuestra localidad, en el paraje que actualmente conocemos por el Rihuelo. A este convento, hacia 1.553, Beatriz García dona una imagen de la Virgen que desde entonces se utilizó en las procesiones de Semana Santa. Procesiones organizadas por la Hermandad de la Vera-Cruz y auspiciadas por los mojes quienes cederían la imagen para este fin, aunque conservaron la propiedad de la misma. A esta primitiva hermandad de la Vera-Cruz y Soledad, se les uniría la del Entierro de Cristo antes de 1.594, fecha en la que el Mayordomo, al presentar las cuentas de ese año nos informa de la fusión de ambas. Esta hermandad también radicaba en el Convento de San Francisco y debió fundarse en torno a 1.587, año en el que el Hermano Mayor, Antonio del Castillo, encarga a Baltasar López la imagen titular.
La así constituida Hermandad de la Vera-Cruz, Soledad y Entierro de Cristo permaneció en el Convento de San Francisco hasta principios del siglo XIX. Concretamente en 1.816 ya la se había trasladado a la ermita de la Concepción. El motivo del cambio fue probablemente el mal estado del edificio conventual. En su nueva ubicación permaneció la hermandad hasta la Guerra Civil, haciéndose cargo del culto de varias imágenes, entre otras del Cristo de la Humildad y Paciencia, del que ya consta que se había hecho cargo la Hermandad de la Soledad en 1.845.
En nuestra localidad hubo al menos dos imágenes de Cristo con la advocación de la Humildad y Paciencia: Una en la Parroquia y otra en la iglesia de la Concepción. Sobre la primera, los datos más antiguos que he encontrado son dos testamentos fechados en 1.656. Dispuso esta imagen de hermandad propia hasta el siglo XIX, si bien consta que en 1.849 se encontraba prácticamente disuelta por falta de cofrades, sin embargo permaneció en la Parroquia hasta el incendio del edificio en 1.936. La imagen de la Concepción, que es la que actualmente se conserva, dispuso de Hermandad propia desde principios del XVIII, concretamente ya consta que la tenía en 1.703 pero pasó a hacerse cargo de su culto la Hermandad de la Soledad, como quedó indicado más arriba, a mediados del XIX.
En el siglo XIX sabemos que la Hermandad de la Soledad poseía las imágenes de la Virgen, el Cristo Yacente, San Juan, La Magdalena, La Verónica y daba culto al Cristo de la Humildad, aunque no sabemos si a este último lo sacaba procesionalmente, cosa que si hacía a principios del XX, junto con las imágenes de la Virgen del Amparo, el Cristo de la Misericordia y el Amarrado a la Columna, incorporándose en 1.932 una imagen de la Virgen de la Amargura.
La Guerra Civil supuso la práctica destrucción del patrimonio de la Hermandad a excepción de la imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, escondido en una vasija de aceite por D. José Melendo Campos. Fue la única imagen procesional de Constantina que sobrevivió a estos trágicos sucesos. En torno a esta imagen se reorganiza la Hermandad en 1.947, concretamente el 18 de Julio de ese año, por iniciativa del entonces Cura Párroco de Constantina, D. Mariano Arce, quien ese día reúne en la Sacristía de la Parroquia a una serie de señores a los que les manifiesta su deseo, según consta en el primer Libro de Actas, de Reorganizar la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. De esta reunión salió la primera Junta de Gobierno y su primer Hermano Mayor: D. José Melendo Campos. La imagen de la Virgen de la Amargura llegó a nuestra ciudad el 11 de Marzo de 1.948, donada por D. Eugenio Benito Fernández, siendo su autor Amadeo Ruiz Olmos.
La primera salida procesional tras la reorganización tuvo lugar el 31 de Marzo, Martes Santo, de 1.953. Al año siguiente, el Viernes Santo, también saldría el Santo Entierro, con las imágenes del Cristo Yacente, obra de los talleres de Olot, donado por D. Manuel Álvarez Avila y la Virgen de la Soledad, imagen cedida por las Hermanas de la Doctrina Cristiana y que figuraba en el Altar Mayor de la Capilla del Colegio con la advocación de los Dolores. Quedó así definitivamente configurada la Hermandad con sus dos salidas procesionales: El Martes Santo con las imágenes del Cristo de la Humildad y la Virgen de la Amargura y el Viernes Santo con la del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. Ese mismo año se cambia la advocación del Cristo de la Humildad, pasando a titularse como Santísimo Cristo en lugar de Nuestro Padre Jesús.
En 1.958 la salida procesional del Santo Entierro se traslada del Viernes al Sábado Santo y en 1.966 la del Martes al Domingo de Ramos, días que se mantienen en la actualidad.
En 1.974 se traslada la sede de la Hermandad desde la Capilla del Colegio hasta la Iglesia Parroquial debido a las obras y posterior derribo de la Capilla de dicho Colegio.
El 7 Junio de 1.975 se adquiere la actual imagen de Nuestra Señora de la Amargura, obra de Luis Álvarez Duarte, pasando la anterior a tener la advocación de la Soledad.
En 1.976 S.M. D. Juan Carlos acepta para su hijo, el príncipe D. Felipe de Borbón, el título de Hermano de Honor y en 1.995 otorga a esta Hermandad el de Real.
Las Reglas actuales fueron aprobadas por el Arzobispado el 3 de Marzo de 1.992.
En 1.993, las Hermanas de la Cruz, ceden una reliquia de Sor Ángela, incorporándose el nombre, de la entonces Beata, al titulo de la hermandad al año siguiente.
Todos estos datos, más ampliados, pueden encontrarse en el estudio que sigue que, como todo trabajo histórico está abierto a que futuras investigaciones aporten nuevos documentos que nos permitan conocer más en profundidad la Historia de nuestra Hermandad. Seguiremos investigando con el único propósito de ampliar nuestros conocimientos y divulgarlos ya que en definitiva la Historia de nuestra Hermandad forma parte de la Historia de nuestro pueblo.

AMPLIACIÓN DE LA HISTORIA.
Orígenes de las Hermandades del Santo Entierro y Soledad .
El origen de la hermandad de la Soledad hay que buscarlo en la donación efectuada por Beatriz García de una imagen de Dolorosa al Convento de San Francisco (1). Dato que conocemos gracias a un documento conservado en el Archivo Parroquial de Constantina, del que transcribimos sus párrafos más importantes:
"En la villa de Constantina que es del muy Ilustre Sr. Don Fadrique Enríquez de Ribera mayordomo de Su magestad. En treinta y un días del mes de mayo de mil y quinientos y sesenta y cinco años; ante mi Alonso Pérez de León escribano público (...) Gonzalo Ruiz del Castillo y Beatriz García su muger,(...) de común y por boluntad digeron que por quanto puede aver doze años poco mas o menos que ellos hicieron y costearon para servicio de Dios nuestro Sor. y de María su Santísima y Bendita madre una ymagen significación de nuestra Señora de bulto con sus bestidos frontal y cielo y hornamentos y lámpara la qual pusieron en el monasterio del Sr. San Francisco de esta dicha Villa para que dispusiesen el monasterio frailes y convento de él a su voluntad, en honrra de Ntro. Señor y de la dicha ymagen y que fuese propio del dicho monasterio y para ornato suyo, la qual dicha ymagen vestidos y hornamentos de ella han siempre tenido como tal cosa propia y por que por ella han servido a Ntro. Sor. y las procesiones que para remembranza y servicio de su Pasión se han echo; y por que no sean ynquietados el dicho convento y frailes de él, en la propiedad de la dicha ymagen, y por que su voluntad fue y es, se la dan y dieron de limosna al dicho convento y monasterio, por tanto que de ello harían e hicieron Declaración, y si es necesario y sin perjuicio de lo de suso conthenido, por la presente, donan y dieron la dicha ymagen para el dicho convento y ornato de la yglesia de él y quieren y piden no pueda estar ni esté en otra yglesia, ni hospital, ni cofradía alguna, por que es su voluntad, fue y es y quieren que sea y a de ser lo suso dicho (...) y juró a Dios y a la señal de la Cruz tal como esta + que hizo con su mano derecha que lo suso dicho es cierto y verdadero y no lo hace con fraude ni temor ni ynducimiento alguno y ambos marido y muger otorgaron la presente estando en las casas de su morada en dicho día ..."(2).
De este documento se pueden extraer una serie de conclusiones. La más importante es que ya hacia 1.553 había procesiones de Semana Santa en nuestra localidad, procesiones que estarían organizadas por la hermandad de la Vera Cruz y auspiciadas por los monjes del convento de San Francisco.
La Hermandad de la Vera Cruz sería la única existente entonces en el Convento de San Francisco ya que la del Santísimo Entierro debió de fundarse en torno a 1.587, año en el que según nos informa Celestino López Martínez, el Hermano Mayor de esta hermandad, Antonio del Castillo, encarga a Baltasar López la imagen titular: " una hechura de Cristo Crucificado que juegue los brazos para hacer el descendimiento de la cruz" y "unas dos figuras de ladrones" por la cantidad de 60 ducados (3).
La importancia de este documento radica, no sólo en que por él conocemos el nombre del autor de la primera imagen critífera de nuestra Hermandad, sino también por informarnos que en nuestro pueblo se celebró la ceremonia de Descendimiento. Ceremonia que fue prohibida en 1.604 en un Sínodo Diocesano por el entonces Cardenal Arzobispo de Sevilla Fernando Niño de Guevara, aunque siguió celebrándose en algunas localidades, llegando incluso hasta nuestros días en Alcalá del Río, La Algaba y Benacazón entre otras.
Esta ceremonia, según nos informa Bermejo refiriéndose a la Cofradía del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de Villaviciosa de Sevilla, empezaba a las doce de la noche del Jueves Santo, cuando se colocaban las imágenes de Cristo Crucificado con los dos ladrones a los lados, la Virgen, San Juan Evangelista y las Marías formando un Calvario. De esta forma y con algunas luces permanecían hasta las tres de la tarde del Viernes Santo cuando se predicaba el Sermón del Descendimiento y se realizaba este por medio de cuatro sacerdotes, revestidos de albas y estolas y conocidos por el nombre de varones timoratos. Bajado el Señor de la Cruz lo colocaban en los brazos de la Virgen y envuelto en una mortaja lo ponían en unas andas, formándose entonces la procesión del Santo Entierro (4).
Los franciscanos promueven en sus conventos la fundación de hermandades de la Vera Cruz debido, por una parte, a su concepción de la religión en la que conceden una gran importancia a la penitencia. En sus primeras reglas destacaba el término de "coge tu cruz y sígueme" y en sus sermones reiteraban la idea de que de nada servían las limosnas y las peregrinaciones si no se procedía a una auténtica conversión a través de la penitencia. Por otro lado tampoco hay que desdeñar la importancia que para la economía de los conventos representaban las hermandades. Así en las cuentas que en 1.594 presenta Pedro González de Rojas, Mayordomo de las entonces ya fusionadas hermandades de la Vera Cruz y el Entierro, declara ante los Señores Jueces de la Cruzada los ingresos y gastos de la Hermandad, que básicamente consisten en 4.342 maravedís que pagan varias personas en concepto de tributo, a lo que hay que añadir media arroba de aceite valorada en 4 reales. De limosnas se recaudan 3.000 maravedís cada año y de cuotas de los hermanos (excusas y luminarias habla el documento) 15.000 maravedís. El destino de este dinero son 24 misas que por los hermanos de esta Cofradía dicen los frailes de San Francisco. Estas misas cuestan 96 reales al mes a razón de 4 reales cada una. Además se celebran tres Fiestas anuales con procesión, vigilia y misa: El día de Santa Cruz, el de Santa María de Agosto y el de Pascua de Resurrección, que cuestan 5 ducados cada una. El resto se emplea en cera y entierros de los hermanos. Estos gastos superaban a los ingresos por lo que la hermandad estaba siempre endeudada (5). Por todo ello no es de extrañar que cuando Beatriz García dona la imagen de una Dolorosa al convento los monjes la cedan a la hermandad de la Vera Cruz para que la utilicen en las procesiones de Semana Santa, pero conservando la propiedad de la misma. Este es el sentido que hay que darle a un documento que se emite doce años después de la donación de la imagen y que seguramente se debió a algún conflicto entre la hermandad y los monjes acerca de la propiedad de la misma. Problema que se volvería a presentar casi doscientos años después, cuando en 1.754 el Procurador del Convento de San Francisco, Fray José Almarza solicita copia de este documento al notario público de entonces Luis José de León (6).
Orígenes de la Hermandad del Cristo de la Humildad y Paciencia
En nuestra localidad hubo al menos dos imágenes con esta advocación: Una en la Parroquia y otra en la iglesia de la Concepción. Sobre la primera, los datos más antiguos que hemos encontrado son dos testamentos fechados en 1.656, los de Jerónimo Maldonado de Aranda y Beatriz de Villalba. En el primero se dispone: "Iten mando que se digan por mi anima beynte y quatro misas de anima. Las doce dellas en la capilla del Santo Cristo de la umildad de la yglesia mayor desta villa y las otras doce en el conbento de san antonio del balle del galleguillo término desta villa y se le pague su limosna.- " y en el segundo Alonso de Cabrera Maldonado, "albacea comisario de doña Beatris de billalba su madre difunta", en cumplimiento del testamento otorgado por dicha señora el 1 de Agosto de 1.656. "Iten manda que se digan por el anima de la dicha difunta beynte y quatro misas de anima las doce dellas en la capilla del santo cristo de la umildad desta villa y las otras doce en el conbento de san francisco desta villa" (7).
Las conclusiones que sobre estos documentos pueden extraerse son la existencia de la imagen a mediados del S. XVII y que poseía capilla propia, aunque nada nos indica que perteneciera a ninguna hermandad.
No encontramos más datos sobre esta imagen hasta 1.849 cuando D. Francisco Escribano Fernández, en nombre de Doña María del Robledo Chaparro Hidalgo de Flores y Doña María del Carmen Lorite y Mozo de Mata, solicitan al Señor Arzobispo autorización para colocar el retablo del Señor de la Humildad y Paciencia en la Capilla Sacramental, trasladando el de San Antonio, que procedente del extinguido Convento de San Francisco entonces la presidía, a la pared que hay entre la puerta del Sol y la Capilla Bautismal. Pretendían con ello dotar a la Capilla Sacramental, construida en 1.841 con las limosnas recaudadas por el propio Francisco Escribano y algunos individuos del Ayuntamiento, de un altar mejor que el que entonces tenía. Este altar del Señor de la Humildad y Paciencia se encontraba, desde las últimas obras de la Parroquia, en un desván y la imagen del Señor colocada “como de prestado” en la capilla del Patriarca San José (que entonces servía de Sagrario) mientras se dotaba a la nueva Capilla Sacramental de "las rejas de hierro y demás cosas necesarias para trasladar a ella el Comulgatorio". El haber colocado el altar de San Antonio en la nueva Capilla Sacramental se debía a que era "más nuevo y sencillo que el del Santo Cristo, a el que por su antigüedad y caído dorado debería ser muy costosa su colocación". debido a que su Hermandad, denominada del Santo Cristo, que antaño hacía “Función el día de la Santa Cruz, acompañada de regocijos públicos (...) se halla hace años sino disuelta, al menos suspensa por falta de cofrades" . También pretendían evitar que varias personas, que contaban con el consentimiento del Señor cura más antiguo, tenían de acortar la Capilla del Sagrario y colocar un altar junto al de San Matías, “tapando la lápida y bóveda donde se halla embalsamado y colocado con decencia el cadáver del Venerable Presbítero Padre Sancho Cataño”. La autorización para colocar el retablo del Señor de la Humildad y Paciencia en la Capilla del Sagrario le fue concedida por el Arzobispo a dichas señoras “con tal que se haga con la mayor decencia posible y adorno correspondiente”(8).
El retablo llegó a colocarse en la Capilla del Sagrario, como lo demuestra el inventario de la parroquia de 1.910. Gracias a él conocemos como era: "consta de tres cuerpos pintados de blanco con algunos adornos de verde y oro. En su centro una Hurna con la efigie de Ntro. Señor de la Humildad y Paciencia, de tamaño natural, de cartón y de pésimo gusto artístico. En la parte superior del retablo hay una escultura del glorioso mártir San Lorenzo. Como remate tiene aquél un escudo con la flor de lis.
A los lados y en la parte media, hay dos repisas y sobre ellas las efigies de San Miguel Arcángel y Santa Rita de Casia, de ochenta centímetros. El altar es de madera y sobre él está el tabernáculo, tallado y dorado con dos pequeñas Imágenes de San Pedro y San Pablo a los costados." (9).
En 1.924 encontramos al Cristo de la Humildad y Paciencia en un altar "pintado de blanco y fileteado de purpurina" situado en la nave del Evangelio a continuación de la Capilla de la Virgen del Rosario, la actual de la Inmaculada. En él estaba anteriormente el Sagrado Corazón de Jesús, que pasó a ocupar el sitio del Cristo de la Humildad en la Capilla del Sagrario. Según el inventario de 1.910 este altar, junto con la efigie del Sagrado Corazón, fue costeado por Don Gumersindo Fernández de Córdoba en agosto de 1.885. El inventario de 1.924 nos describe al Cristo de la Humildad como una imagen "de cartón, hechura antigua, cubierto con una capa de terciopelo, morada, con bordado en oro. Tiene las tres potencias de plata y bajo el pié un cojín de raso encarnado". A los lados "del camarín del centro, sobre dos repisas hay las imágenes de San Francisco de Asís y San José ambas de cartón piedra, costeadas, como la construcción del altar por el señor Fernández de Córdoba. Son de tamaño natural.
Termina este altar con camarín e imagen pequeña de Santo Domingo de Guzmán.
La mesa y pie del altar es de madera y tiene una especie de manifestador, bajo el camarín principal.
Sobre la tarima hay cuatro candeleros de metal de Lucena y cuatro floreros y delante del altar pende del techo una lámpara eléctrica."(10).
No volvemos a tener más noticias de esta imagen que desapareció en el incendio de la Parroquia en 1.936.
La otra imagen se encontraba en la ermita de la Concepción. Posiblemente su origen esté en el testamento otorgado por Isabel de San José, quien en una de sus cláusulas, concretamente la Número 24, dispone se le entregue a su prima Isabel del Castillo una hechura de un Santo Cristo de la Humildad y Paciencia. Cuando fallece Isabel del Castillo en 1.698 lega una cantidad con la condición de que se forme una cofradía, que veremos ya constituida en 1.703, cuando Nicolás Ruiz de Vargas, miembro de la Santa Inquisición declara pertenecer a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia que se halla en la Iglesia de la Pura y Limpia Concepción en altar propio y junto a S. Nicolás (11).
En 1.775 el Señor de la Humildad y Paciencia recibía culto en la Iglesia de la Concepción en un retablo dorado situado en un lateral del presbiterio, contando para su salida procesional con unas andas de palo recubiertas de cinco paños de terciopelo morado (12)
En 1.845 ya se había hecho cargo de esta imagen la Hermandad de la Soledad, como lo demuestra el hecho de que en las cuentas de ese año se incluya una partida de 27 reales destinada a realizarle una repisa nueva al Señor de la Humildad y otra de 34 para dos tornillos de media vara, uno para el Señor y otro para la Virgen (13).
Por el inventario de la ermita de la Concepción sabemos como era el retablo en el que estaba el Señor de la Humildad: "Bajando las gradas y pegado a ellas se halla por la parte del Evangelio el altar del Sor. de la Humildad, que representa el Ecce Homo. Está formado por un arco pequeño y a los lados del Sor. están colocadas dos pequeñas efigies, y por cima otra de Sta. Rita de Casia. En el plano del altar tiene un pequeño sagrario. Todo él es feo de mala construcción y en mal estado, incluso la efigie del Sor" (14).
De todos estos documentos pueden extraerse una serie de conclusiones. La primera es que la existencia en Constantina de dos imágenes con una advocacíón tan poco frecuente como esta, posiblemente se debió a que cuando decae la devoción hacia la imagen radicada en la Parroquia algunas personas tratan de reactivarla con otra imagen de la misma advocación pero de mejor calidad artística y más acorde con los gustos estéticos de entonces. Desconocemos como era esta imagen, pero el hecho de ser de pasta de madera nos sugiere que no debía de ser muy afortunada, ya que en esa época este tipo de imágenes, salvo contadísimas excepciones no solian serlo. Sin embargo las palabras del autor del inventario de 1.910 calificándola como de pésimo gusto lo único que nos indican es la vigencia, todavía en esas fechas, de prejuicios Neoclásicos hacia casi todas las producciones del Barroco.
La segunda, y más importante es la extraña vinculación Sacramental de ambas imágenes, pese a no tener, que sepamos, ninguna de las dos Hermandades este carácter. Así los retablos donde se instalan tienen siempre manifestador y cuando, por las obras en la Parroquia, se desmonta el retablo del Cristo de la Humildad, se coloca a éste en la Capilla de San José, que entonces hacía las veces de Sagrario. Pero, sin duda, lo más curioso es que a esta imagen se la situaba en el segundo cuerpo del Monumento que el Jueves Santo se instalaba en el centro de la parroquia (15).
La Hermandad de la Soledad en los Siglos XVIII y XIX
Varios documentos procedentes del Archivo General del Arzobispado de Sevilla nos dan cuenta de la vida de la Hermandad en el S. XVIII. El primero de ellos fechado en 1.729 nos informa que la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Soledad, sita en el Convento de San Francisco, tiene unas rentas anuales de 1.350 reales, procedentes todos ellos de limosnas y que emplea en una procesión de penitencia que hace el Jueves Santo por la tarde con asistencia del clero y comunidad de dicho convento, gasto de cera y de aceite para una lámpara que arde delante del altar y otros gastos para adorno de su capilla (16)
Tres años más tarde, en 1.732, todavía permanecía en el Convento de San Francisco, aunque había cambiado el día de la procesión de penitencia, pasándola del Jueves al Viernes Santo. Los ingresos de ese año fueron 1.046 reales y 23 maravedís, procedentes igualmente de limosnas, que se emplearon en la procesión de penitencia con Sermón de Pasión, gasto de cera para la función, aceite para una lámpara que arde delante del altar y el gasto del adorno de las imágenes y pasos (17).
El 23 de junio de 1.783, Carlos III, por Real Resolución manda extinguir a las hermandades gremiales y a todas las erigidas sin autorización real o eclesiástica, pudiéndose mantener únicamente las aprobadas por ambas jurisdicciones y las Sacramentales, pero tanto unas como otras deberían formar nuevos estatutos, que remitirían al Consejo para su examen y aprobación (18).
En virtud de esta resolución, D. Ramón Casimiro Romana y D. José Valcárcel, Hermano Mayor y Mayordomo de la Hermandad del Santo Entierro de Nuestro Padre Jesús y Virgen de la Soledad, establecida en la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción, presentan para su aprobación, unas Ordenanzas para su régimen y gobierno el 5 de diciembre de 1.816 (19).
La Real Audiencia de Sevilla, con fecha 13 de octubre de 1.818, no encontrará en ellas “cosa alguna contraria a la buena moral ni a las regalías del soberano”. No obstante modifica los artículos 1º y 7º relativos a que “no debe limitarse la entrada a determinadas clases de personas... ni deben ser separados los que hubiesen sido recibidos de hermanos por sólo ejecutarlo o acordarlo así en cabildo pleno... ni tampoco debe dejarse al arbitrio de la Hermandad la limosna que regularmente ofrecen los que entran” (20).
Sin embargo, el Consejo de Castilla, el 27 de agosto de 1.819 ordena “se extinga enteramente la Congregación que se dice del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad" (21).
Gracias a estos documentos sabemos que la Hermandad ya se ha trasladado a la ermita de la Concepción, antes incluso que se produjera el cierre del Convento de San Francisco. Cierre que se produjo en 1.838 por orden del Alcalde de Constantina debido al mal estado de conservación del edificio. Ya tres años antes, concretamente el 17 de septiembre de 1.835 los franciscanos habían recibido la orden de abandonar el convento como consecuencia de la Desamortización de Mendizabal (22).
En 1.850 encontramos a la Hermandad, conocida entonces con el nombre genérico de la Soledad ocupando la Sacristía Alta de la ermita de la Concepción donde coloca “todos los santos, cajones y demás efectos”. Esto provoca las quejas del capiller de la ermita, D. Francisco Caro Fernández de Córdoba, quien solicita al Señor Arzobispo que ordene a la Cofradía de la Soledad que “traslade todos los efectos, excepto los santos, a la capilla del Hospicio de Padres Basilios, en donde tienen las andas y otras cosas” para evitar que la sala donde están instalados pueda hundirse por el excesivo peso de los mismos. El Arzobispo responde a esta petición ordenando a la Hermandad de la Soledad que en el plazo de seis meses retire sus enseres de la ermita de la Concepción encargando al Vicario su ejecución y cumplimiento (23).
La orden debió de cumplirse ya que en el inventario de la Hermandad de la Soledad realizado en 1.857 por el entonces Mayordomo D. Juan Peña, la mayoría de los enseres e incluso las imágenes se encuentran en el almacén de útiles y efectos situado en la calle del Tardón. Las únicas imágenes que no figuran en dicho inventario son las de la Virgen y la del Cristo de la Humildad y Paciencia (24). El hecho de que no figuren en dicho inventario se debe a que fueron las únicas imágenes de la hermandad que permanecieron en la ermita de la Concepción, pasando el resto al almacén del Tardón. Por el inventario que en 1.885 realizó el entonces Cura Rector de la Iglesia Parroquial de Sta. Mª de la Encarnación, sabemos donde estaban ubicadas ambas imágenes. La del Cristo de la Humildad en el primer altar de la nave del Evangelio y la de la Virgen en el contiguo, situada a los pies de un crucificado conocido como el Señor de la Escuela, imagen que recibía este nombre por haber pertenecido a la Escuela de Cristo (25).
La vida de la Hermandad en la segunda mitad del siglo XIX la conocemos gracias al "Libro de Acuerdos y Elecciones de la Hermandad de la Soledad", que abarca de 1.845 a 1895 y que se conserva en el Archivo Parroquial (26).
Este libro nos permite conocer el escudo de la Hermandad en esta época, que consistía en una cruz con dos escaleras, situada sobre el Calvario y rodeada de los instrumentos de la Pasión.
También contiene, el ya citado inventario, fechado el 26 de Abril de 1.857 y realizado por el entonces Mayordomo D. Juan Peña y los Diputados D. José María Gutiérrez, D. Juan Solís y D. Rafael Prado, quienes se reunieron para realizarlo en el "almacén de útiles y efectos" de la Hermandad situado en la Calle del Tardón.
Poseía entonces la Hermandad dos imágenes del Señor, una de "Ntro. Redentor difunto compuesta de pechos arriba de pasta y el resto del cuerpo de lienzo relleno de paja y pies y manos de pasta" y otra del Descendimiento o Veracruz consistente en un "Crucifijo o imagen de madera con aquel nombre".
También poseía una imagen de San Juan, otra de la Magdalena y dos de la Verónica, estando una de ellas fuera de uso y en mal estado. Vestía San Juan túnica de terciopelo verde y capa carmesí del mismo material, una estola y un manípulo de seda con galones y una diadema de lata. La Magdalena saya con corpiño y mangas de terciopelo morado, un manto carmesí de gro y una diadema de lata, portando un pañuelo blanco, un rosario de plata sobredorada y un pomo para el bálsamo de madera dorado. La Verónica vestía toca con puntillas, saya con corpiño y mangas de sarga y un manto de tafetán, aparte del lienzo con el rostro del Redentor.
La imagen del Yacente tenía unas andas en forma de sepulcro dorado con cristales, con cuatro ángeles de madera, once ramos de flores de platina, doce faroles, dos farolas y cuatro incensarios. Poseía también un colchón de lana con funda de seda, una sábana con encajes, dos fundas de almohada de tul celeste con puntillas de plata, una colcha de gasa y una estola de terciopelo negro bordada en oro con los atributos de la pasión.
Las imágenes de San Juan, la Magdalena y la Verónica disponía cada una de andas y peana, aunque no se especifica como eran. Aparte también había otras andas que no se indica a quien pertenecían.
La imagen del Descendimiento poseía una Cruz de madera, una toalla (sudario) de muselina blanca, tres clavos negros de madera, tres clavos de hierro y sus correspondientes andas y peana.
El paso de la Virgen estaba compuesto por un cielo de terciopelo negro con estrellas de lata sostenido por ocho varales. Las caídas del cielo eran de terciopelo con fleco blanco de hilillo de plata y tenían ocho cordones con borlas de seda blancas y negras. Aparte las andas y la peana.
Entre el resto de los enseres destaca un palio de mano sostenido por ocho varales pintados de negro, cielo y caídas de terciopelo negro con fleco de seda negra y amarilla y ocho cordones con borlas de seda de los mismos colores. También poseía una cruz de hierro con una manga con galones terminada en fleco de seda amarillo y un cordón con dos borlas del mismo color; dos escaleras de nueve pasos; 26 palermos; 8 varas de madera con cruces de hierro; un estandarte de tafetán nuevo y otro viejo; 22 túnicas y 22 chaquetas de ruán y percalina; 24 antifaces de percalina y ruán y otros efectos menores.
La mayor parte del libro lo ocupan las cuentas de la Hermandad entre los años de 1.845 y 1.895. Se hacen constar también los nombramientos de Hermano Mayor y Mayordomo, cargos que al principio se renovaban anualmente en Cabildo de Elecciones celebrado en la Sacristía de la Concepción, convocándose a todos los hermanos "al son de campana tañida". En 1.850, se celebra el último Cabildo de Elecciones del que se tiene constancia, a partir de entonces no aparecen los nombres de los Hermanos Mayores ni los Diputados, figurando sólo el cargo de Mayordomo, que en aquella época equivalía al de Tesorero. Algunas personas ocuparon este cargo durante varios años seguidos, el que más tiempo se encargó de esta función fue Juan Peña que ostentó el cargo desde 1.857 a 1.868.
El estudio de las cuentas nos permite conocer la vida de la Hermandad durante aquellos años. El presupuesto rondaba los 1.000 reales, moneda que se utiliza hasta 1.894, fecha en la que se empiezan a consignar las cantidades en pesetas. No obstante hay grandes diferencias entre unos años y otros. El año en que más dinero se gastó fue en 1.845, un total de 4.253 reales. Este año a los gastos corrientes de cera (202 reales por 24 libras de cera); el pago al sacerdote que predicó los Sermones de Semana Santa (160 reales); a los presbíteros que interpretaron a los Santos Varones en la ceremonia del Descendimiento (21 reales); el arriendo de unas atarazanas para meter los pasos (30 reales) y 4 reales pagados a Antonio Barón por "haber allanado la barranca de la Concepción para pasar las Cofradías", hay que añadir una serie de gastos extraordinarios como la hechura de 14 túnicas, consignándose varias cantidades para el pago de la tela y la confección, así como por los capirotes, los cinturones y los escudos. También se pagaron 63 reales a Ramón Sualís, maestro carpintero, por unas andas para la Virgen, con el marco para el cielo y las composturas de las dos repisas para dichas andas, se hicieron otras andas para el Sepulcro que costaron 320 reales y se repararon las caídas del mismo (111 reales), se hizo una repisa nueva para el Señor de la Humildad (27 reales) y se arregló el tejado. Todo esto junto a otros gastos menores suman la expresada cifra de 4.253 reales. Los ingresos fueron de 3.022 reales, la diferencia la desembolsaba el Mayordomo, cantidad que se le devuelve al dejar el cargo.
El resto de los años la mayor parte del presupuesto se emplea, casi exclusivamente en los gastos de cera, el pago por los sermones de Semana Santa, a los Presbíteros que interpretan a los Santos Varones en la ceremonia del Descendimiento (de 30 a 60 reales) y el arriendo del almacen del Tardón (120 reales). Las excepciones la constituyen los años de 1.847 cuando se entregan 120 reales a Agustín Pastor por la compostura de las Imágenes y 40 a José Senteno por las de la Verónica y la Magdalena. En 1.849 se gastan 38 reales en Música para el Santo Entierro, gastos que se generalizan a partir de 1.877, empleándose a partir de entonces 140 reales a los que se añade al año siguiente 60 para cantores. Otros gastos extraordinarios fueron 202 reales empleados en obras en la iglesia del Tardón en 1.855 y 160 reales en un estandarte nuevo ese mismo año. En los años en los que fue Mayordomo Juan Peña (1.857 a 1.868), no se consigna el destino de las cantidades pagadas, sólo la persona a quien se le hacía entrega del dinero por lo que no sabemos en que se emplearon los 4.277 reales del año 1.857, uno de los presupuestos más altos de toda esta época.
Los ingresos procedían en su mayor parte de limosnas y donativos, además de la cantidad entregada por cada hermano al darse de alta (4 reales), lo que supuso en 1.864, año en el que hubo más altas, un total de 26, unos ingresos de 104 reales, aparte de la limosna de estos nuevos hermanos que ascendió ese año a 204 reales. Otros ingresos eran el arriendo de las 14 túnicas que se hicieron en 1.845 a razón de 10 reales cada una, pasando a alquilarse 38 a partir de 1.891. Otro ingreso lo constituía el acompañamiento a los entierros, cobrando la Hermandad 60 reales por asistir a los funerales portando las insignias, ingresando 480 reales en 1875, el año al que más entierros asistieron, un total de 8.
El último apunte del libro está fechado el 28 de Abril de 1.895, cuando el Mayordomo de entonces, José Bernal Navarro certifica que hay "un total líquido a favor de la Hermandad de 143'70 pesetas, quedando en su poder y a disposición de la Hermandad".
Al final del libro hay dos listas, una de la Junta de Gobierno de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Soledad de Nuestra Señora y otra de hermanos. Consta la primera de 37 miembros, siendo el Hermano mayor de entonces D. Juan Ramírez Alvarez, el Mayordomo D. Enrique Martín Camacho y el Secretario D. Antonio Lluch Marín. Por su parte, la lista de hermanos la integran 202 nombres con sus direcciones.
Gracias a un documento fechado en Constantina el 23 de octubre de 1.903 y firmado por D. Felipe del Pino, Secretario de la Hermandad de Nazarenos de Nuestra Señora de la Soledad, Santa Cruz de la Vera Cruz y Santísimo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo sabemos que el 10 de junio de 1.861 acordó esta Hermandad la formación de nuevos Estatutos, el 16 de febrero de 1.862 se presentaron y fueron aprobados (27).
La Hermandad a principios del Siglo XX
A principios del siglo XX se produce un paréntesis en la vida de la Hermandad, concretamente entre 1.907 y 1.922, para reorganizarse este último año, fecha en la que se realiza un inventario por el que conocemos que la Hermandad de la Vera Cruz dejó una imagen del Señor Atado a la Columna en la capilla de Santa Ana y del encargo de un nuevo paso para el Señor de la Humildad y Paciencia y de varias figuras secundarias unos sayones y unos judíos, que se incorporarán al paso del Calvario, presidido por la figura del Cristo de la Misericordia. El importe de todo ello ascendió a la cantidad de 800 pesetas, siendo su autor D. Rogelio Rodríguez vecino de la ciudad y miembro de la Hermandad (28).
Gracias al diario "La Unión" podemos hacernos una idea de como era la Semana Santa de Constantina a principios del siglo XX. Concretamente por un artículo aparecido en dicho diario con fecha 14 de Abril de 1.925 y que por su interés transcribimos en su integridad:
"Miercoles Santo.- En la iglesia parroquial y a las nueve se celebraron divinos oficios y Pasión cantada, con rompimiento de velo blanco.
A las ocho y media de la noche y de la ermita de la Concepción salieron los siguientes pasos:
Nuestro Señor amarrado a la columna, Nuestro Señor crucificado, San Juan, la Verónica y Santa María Magdalena; Nuestra Señora del Amparo. Este paso ha sido restaurado en el presente año, siendo nueva la candelería que luce, por lo que merece grandes elogios la junta directiva de la hermandad del Santo Entierro.
Jueves Santo.- A las diez se celebraron en la iglesia parroquial divinos oficios, con sermón de Institución; a las quince, en la misma iglesia, hubo la ceremonia de lavar los pies a los pobres y sermón de Mandato, y a las diecisiete se verificó la visita de los Sagrarios por las autoridades locales y fuerzas de la Guardia civil.
En la noche del mismo día hicieron estación los pasos siguientes:
De la ermita de la Concepción salieron el Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora del Amparo y San Juan Evangelista.
Al llegar estas cofradías a la Plaza de Francisco Segovia se les unió el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la ermita de Santa Ana, continuando la procesión con perfecto orden, asistiendo numerosísimo público y terminándose a la una y diez minutos.
Viernes Santo.- A las nueve y media de este día tuvieron lugar en la iglesia parroquial divinos oficios y adoración de la Cruz. A las trece, sermón de las Siete palabras.
A las siete de la mañana salieron las siguientes cofradías:
De la iglesia e la Concepción, la Santísima Virgen de los Dolores y María Santísima, dos pasos.
De la iglesia de Jesús, Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Hubo sermón del Encuentro por el digno arcipreste, cura párroco, don Manuel González Serna, que ocupó uno de los balcones de la casa número 1 de la calle Castelar, de don Enrique Sagrario.
En la noche.- De la iglesia de la Concepción, a las veinte, salieron los siguientes pasos:
Nuestro Señor de la Peña.
Santísima Cruz y Nuestra Señora de la Esperanza.
Paso del Santo Entierro.
Nuestra Señora de los Dolores.
Estos pasos son hermosísimos, de mérito artístico, así como las imágenes, cuyas obras se atribuyen a los más reputados artistas.
Al llegar las cofradías a la entrada de la calle Castelar, por la parte de Santa Ana, se unió la Hermandad de señoras, formándose la procesión de la Soledad, con el paso de Nuestra Señora de los Dolores, detrás del del Santo Entierro.
Esta procesión resulta todos los años muy lucida y hermosísima, debido a la organización tan perfecta que tiene y observa esta reputada Hermandad de señoras.
En este, en las proximidades de la ermita de la Concepción, al recogerse las cofradías, se notó gran desorganización en las señoras, confundiéndose uno y otro sexo, por lo que debía encargarse quien corresponda de que hasta la llegada de la ermita se lleve el mayor orden.
Ha llegado a nuestras noticias que por el industrial de esta plaza don Carlos González Vilardell y para sufragar en parte los gastos ocasionados para la salida de cofradías, hizo donación de 125 pesetas a la Hermandad de señoras de la Virgen de los Dolores, haciendo entrega de ellas a su presidenta, doña Cándida Castelló"(29).
De 1.929 se conserva un Regristo de Asociaciones Religiosas, por medio del cual sabemos que la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María, a quien dicho regristro le da como año de fundación el de 1.845, radicaba en la iglesia de la Concepción, tenía ese año 170 hermanos y realizaba un quinario anual y cuatro procesiones de Semana Santa. Tambien nos informa de la composición de la "Junta Directiva", encabezada por el Hermano Mayor Don Juan Ramírez Alvarez (30).
En 1.932 sale a la calle una imagen de la Virgen de la Amargura, acompañando al Cristo de la Caridad, San Juan y la Magdalena, la cual va de rodillas al pie de la Cruz. Esta imagen de la Virgen de la Amargura, propiedad de la Hermandad de la Soledad y Santa Cruz de la Vera Cruz, se halla depositada en custodia en la capilla de Santa Ana.
La Guerra Civil supuso la práctica destrucción del patrimonio de la Hermandad a excepción de la imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, escondido en una vasija de aceite por D. José Melendo Campos. Fue la única imagen procesional de Constantina que sobrevivió a estos trágicos sucesos.
La Reorganización
La Hermandad se reorganiza el 18 de Julio de 1.947 por iniciativa del entonces Cura Párroco de Constantina, D. Mariano Arce. Ese día reúne en la Sacristía de la Parroquia a una serie de señores a los que les manifiesta su deseo, según consta en el primer Libro de Actas, de Reorganizar la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. De esta reunión salió la primera Junta de Gobierno y su primer Hermano Mayor: D. José Melendo Campos.
La Hermandad se estableció en la Capilla del Colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, aunque, curiosamente, la imagen del Cristo permaneció en la Parroquia hasta 1.955.
La primera imagen de la Virgen de la Amargura llega a nuestra ciudad el 11 de Marzo de 1.948, donada por D. Eugenio Benito Fernández. Su autor fue Amadeo Ruiz Olmos, escultor valenciano afincado en Córdoba donde sería profesor de Dibujo Artístico en la Escuela de Artes y Oficios y correspondiente en las Reales Academias de Córdoba y Valencia. Ese mismo año de 1.948 recibió el Premio Nacional de Escultura.
El 3 de Octubre de 1.948, se celebró el primer Cabildo de Elecciones, resultando elegido Hermano Mayor D. Pedro Castelló Álvarez. Esta Junta sólo se reunió el día de su toma de posesión, renunciando a sus cargos en favor de una nueva Mesa de Gobierno presidida por D. Manuel Álvarez Avila que en sesión celebrada el 12 de Enero de 1.953 acuerda la primera salida procesional para el día 31 de Marzo, Martes Santo, de ese mismo año.
En su primera salida, el Señor, hizo Estación en un paso adquirido a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Constantina, que fue donado por D. José Melendo Campos y la Virgen en uno de palio sostenido por varales de madera pintados de purpurina, que mantuvo hasta 1.955, año en el que se adquieren los varales góticos del palio de la Virgen de la Merced de la Hermandad de Pasión de Sevilla.
En 1.954, el Viernes Santo, hace su primera salida procesional el Santo Entierro, con las imágenes del Cristo Yacente, obra de los talleres de Olot, donado por D. Manuel Álvarez Avila y la Virgen de la Soledad, imagen cedida por las Hermanas de la Doctrina Cristiana y que figuraba en el Altar Mayor de la Capilla del Colegio con la advocación de los Dolores.
Quedó así definitivamente configurada la Hermandad con sus dos salidas procesionales: El Martes Santo con las imágenes del Cristo de la Humildad y la Virgen de la Amargura y el Viernes Santo con la del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. Ese mismo año se cambia la advocación del Cristo de la Humildad, pasando a titularse como Santísimo Cristo en lugar de Nuestro Padre Jesús.
En 1.958 la salida procesional del Santo Entierro se traslada del Viernes al Sábado Santo y en 1.966 la del Martes al Domingo de Ramos, días que se mantienen en la actualidad.
Las primeras Reglas tras la Reorganización de la Hermandad datan de 1.961, siendo Hermano mayor D. José Luis Muñoz Cid. Constan estas Reglas de trece capítulos. En ellas se establece que el objeto de esta Hermandad es "promover el culto divino a sus sagradas Imágenes a mayor gloria de Dios y bien de las almas". A ella pueden pertenecer "las personas que lo soliciten de ambos sexos y de todas las edades, siempre que estén bautizados y observen buena conducta religiosa y social". Las mujeres no podían pertenecer a la Junta ni tener voz ni voto, tampoco podían vestir el habito nazareno, aunque este extremo no está contemplado en las Reglas, aunque si podían asistir al Santo Entierro vistiendo mantilla y portando vela. Los hombres para asistir a este acto debían vestir traje oscuro y portaban faroles.
En 1.974 se traslada la sede de la Hermandad desde la Capilla del Colegio hasta la Iglesia Parroquial debido a las obras y posterior derribo de la Capilla de dicho Colegio.
El 7 Junio de 1.975, la Junta de Gobierno, presidida por D. Carlos Álvarez Fuertes, acuerda adquirir la actual imagen de Nuestra Señora de la Amargura, entonces en poder de un particular, D. Pablo Carrión. El 1 de Noviembre de ese mismo año se bendice esta imagen, pasando la anterior a tener la advocación de la Soledad. La actual imagen de la Amargura fue realizada más de diez años antes por Luis Álvarez Duarte, que apenas contaba entonces 14 años.
En 1.976 S.M. D. Juan Carlos acepta para su hijo, el príncipe D. Felipe de Borbón, el título de Hermano de Honor y en 1.995 otorga a esta Hermandad el de Real.
Las Reglas actuales fueron aprobadas por el Arzobispado el 3 de Marzo de 1.992, siendo aprobadas previamente en un Cabildo General celebrado el 21 de Enero de 1.986.
En 1.993, las Hermanas de la Cruz, ceden una reliquia de Sor Ángela, que será portada en la mano de la Virgen de la Amargura, por primera vez en la Semana Santa de 1.994, pasando en 1.996 a colocarse sobre la capilla del respiradero frontal del Paso de Palio.
En 1.997 se conmemoró el Cincuentenario de la Reorganización de la Hermandad con diversos actos entre los que destacaron el II Encuentro de Hermandades de la Amargura, celebrado en nuestra ciudad el 29 de Junio y la salida extraordinaria del paso de palio el 26 de julio. En éste último acto se descubrió un retablo cerámico, obra de D. Alfonso Orce, junto a la puerta de la Capilla del Colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, primera sede canónica de la Hermandad tras su reorganización y se estrenó la marcha Amargura en tu Soledad, dedicada a las dos advocaciones marianas de nuestra Hermandad y de la que es autor D. Luis Manuel Mejías, miembro de la Banda de música de la Cruz Roja de Sevilla, que en esta ocasión tan especial acompañó el paso de Nuestra Sagrada Titular.
NOTAS
Este tema ya fue tratado por ROMERO OVIEDO, Juan: "Constantina en los Siglos XV y XVI".Revista Feria y Fiestas. Constantina 1.957 y por ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad de la Amargura, nº 5. Constantina 1.997.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 84. Papeles del Convento de San Francisco 1.565.
LOPEZ MARTINEZ, Celestino: “Desde Jerónimo Hernández hasta Martínez Montañés”. Sevilla 1929, pág. 51.
BERMEJO Y CARBALLO, José: ”Glorias religiosas de Sevilla. Noticia histórico-descriptiva de todas las Cofradías de Penitencia, Sangre y Luz fundadas en esta ciudad”. Sevilla 1.882. Edición facsímil de Editorial Castillejo. Sevilla 1.994, págs. 473-474.
ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA. SECCION II (MESA CAPITULAR). SERIE SUBSIDIO Y EXCUSADO. LIBRO 01289. Libro de averiguaciones del valor de las rentas eclesiásticas, fábricas, capellanías, hospitales y sacristías de la villa de Constantina (1.594). FOLS. 147 R – 148 R.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 84. Papeles del Convento de San Francisco 1.754.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº 65.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. Sección II (Gobierno). Serie Asuntos Despachados. Legajo 254 (1.849).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº 61. Inventario de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. Marzo de 1.910.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 61. Inventario de la Parroquia de Santa María de la Encarnación.(1.924). Folio nº: 7, anverso.
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Amargura. Nº 5. Constantina 1.997.
HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Misterios de Sevilla". Vol.: III. Ediciones Tartessos. Sevilla 1.999. Pág: 410.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo nº 61.Inventario de la Ermita de la Concepción. (1.885).
ARCHIVO HERMANDAD DE LA AMARGURA DE CONSTANTINA. Memoria Inventario y Reglas de la Hermandad del Santo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. Santo Entierro y Soledad de Constantina. Constantina 1.961.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION IV (ADMINISTRACION GENERAL). SERIE VISITAS. HERMANDAD DE LA SOLEDAD DE CONSTANTINA. LIBRO 1370 (1.729). Folio sin numerar.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. LIBRO 1.376 (1.732). FOLS. 671 VTO – 672 R.
GARCIA DE LA CONCHA DELGADO, Federico: ”La Semana Santa en el siglo de los pleitos”. En “Semana Santa en Sevilla”. Gemisa Ediciones V: I Sevilla 1.984, pàgs. 171 –172.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION II (JUSTICIA). SERIE HERMANDADES. LEGAJO 101, EXPEDIENTE Nº 17.
IBÍDEM.
IBÍDEM.
HERRNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "El Convento de San Francisco de Constantina". Revista Verano 98. Constantina 1.998.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION II (GOBIERNO). SERIE ASUNTOS DESPACHADOS LEGAJO 257 (1.850).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo nº 61. Inventario de la Ermita de la Concepción. (1.885).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION III (JUSTICIA). SERIE HERMANDADES. LEGAJO 197.
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Amargura. Nº 5. Constantina 1.997.
DIARIO "LA UNION". Sevilla 14-IV-1.925.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 73. Carpeta conteniendo documentación sobre Asociaciones Religiosas. Fichas en cartulina fechadas en 1.929.

2004 © REAL HDAD. Y COFRADÍA DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA, NTRA . SRA. DE LA AMARGURA, STO. ENTIERRO, SOLEDAD Y STA. ÁNGELA DE LA CRUZ .

8 comentarios:

Anónimo dijo...

las hdes. de constantina son muy feas.¡ viva sevilla y sus cofradías!

MACARENA dijo...

VVIIVVAA LLAA EESSPPEERRAANNZZAA MMAACCAARREENNAA..

Anónimo dijo...

puta constantina.

Anónimo dijo...

MARUJA PINEDO DE LA TORRE.

Anónimo dijo...

me parece de una gran falta de respeto intentar pisotear a unas hermandades para acer mas grands otras, teniendo en cuenta que la semana santa de constantina es MAGNIFICA y en especial esta hermandad

Anónimo dijo...

Me parece una forma bellísima y humilde de dar a concocer el patrimonio cultural y religioso que posee la ciudad de Constantina.
A aquellos que insultan, les pediría que se guardaran los comentarios, pues a cada uno le parece lo mejor aquello en lo que creen, pero han de respetar lo demás, porque siempre se aprende algo.
Soy hermano de esta corporación, pero no por ello critico otras, al contrario, intento exprimirle el máximo disfrute.
Enhorabuena por la recopilación facilitada.

Anónimo dijo...

El origen de esta Hermandad según este escrito es un puro bulo y solo se lo creen los que quieran engrandecer vanamente a esta Hermandad

Anónimo dijo...

la historia de esta hdad es original siendo esta la hdad mas antigua de constantina con el titular más antiguo y con una de las virgenes con mas devocion de constantina.

Historia de la Hermandad de La Amargura

martes, 24 de marzo de 2009

REAL HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA, NTRA . SRA. DE LA AMARGURA, STO. ENTIERRO, SOLEDAD Y STA. ÁNGELA DE LA CRUZ .

HISTORIA.

INTRODUCCIÓN.

El objetivo de este estudio es dar a conocer la Historia de nuestra Hermandad a la luz de los documentos que actualmente poseemos. Se trata de un estudio histórico que no pretende reivindicar antigüedad ni por supuesto pedir ningún privilegio.
Nuestra hermandad, como toda institución humana, ha sufrido una profunda transformación a lo largo de su dilatada historia hasta llegar a lo que es actualmente. Su origen hay que buscarlo a mediados del siglo XVI, en la Hermandad de la Vera-Cruz, establecida en el Convento de San Francisco, extramuros de nuestra localidad, en el paraje que actualmente conocemos por el Rihuelo. A este convento, hacia 1.553, Beatriz García dona una imagen de la Virgen que desde entonces se utilizó en las procesiones de Semana Santa. Procesiones organizadas por la Hermandad de la Vera-Cruz y auspiciadas por los mojes quienes cederían la imagen para este fin, aunque conservaron la propiedad de la misma. A esta primitiva hermandad de la Vera-Cruz y Soledad, se les uniría la del Entierro de Cristo antes de 1.594, fecha en la que el Mayordomo, al presentar las cuentas de ese año nos informa de la fusión de ambas. Esta hermandad también radicaba en el Convento de San Francisco y debió fundarse en torno a 1.587, año en el que el Hermano Mayor, Antonio del Castillo, encarga a Baltasar López la imagen titular.
La así constituida Hermandad de la Vera-Cruz, Soledad y Entierro de Cristo permaneció en el Convento de San Francisco hasta principios del siglo XIX. Concretamente en 1.816 ya la se había trasladado a la ermita de la Concepción. El motivo del cambio fue probablemente el mal estado del edificio conventual. En su nueva ubicación permaneció la hermandad hasta la Guerra Civil, haciéndose cargo del culto de varias imágenes, entre otras del Cristo de la Humildad y Paciencia, del que ya consta que se había hecho cargo la Hermandad de la Soledad en 1.845.
En nuestra localidad hubo al menos dos imágenes de Cristo con la advocación de la Humildad y Paciencia: Una en la Parroquia y otra en la iglesia de la Concepción. Sobre la primera, los datos más antiguos que he encontrado son dos testamentos fechados en 1.656. Dispuso esta imagen de hermandad propia hasta el siglo XIX, si bien consta que en 1.849 se encontraba prácticamente disuelta por falta de cofrades, sin embargo permaneció en la Parroquia hasta el incendio del edificio en 1.936. La imagen de la Concepción, que es la que actualmente se conserva, dispuso de Hermandad propia desde principios del XVIII, concretamente ya consta que la tenía en 1.703 pero pasó a hacerse cargo de su culto la Hermandad de la Soledad, como quedó indicado más arriba, a mediados del XIX.
En el siglo XIX sabemos que la Hermandad de la Soledad poseía las imágenes de la Virgen, el Cristo Yacente, San Juan, La Magdalena, La Verónica y daba culto al Cristo de la Humildad, aunque no sabemos si a este último lo sacaba procesionalmente, cosa que si hacía a principios del XX, junto con las imágenes de la Virgen del Amparo, el Cristo de la Misericordia y el Amarrado a la Columna, incorporándose en 1.932 una imagen de la Virgen de la Amargura.
La Guerra Civil supuso la práctica destrucción del patrimonio de la Hermandad a excepción de la imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, escondido en una vasija de aceite por D. José Melendo Campos. Fue la única imagen procesional de Constantina que sobrevivió a estos trágicos sucesos. En torno a esta imagen se reorganiza la Hermandad en 1.947, concretamente el 18 de Julio de ese año, por iniciativa del entonces Cura Párroco de Constantina, D. Mariano Arce, quien ese día reúne en la Sacristía de la Parroquia a una serie de señores a los que les manifiesta su deseo, según consta en el primer Libro de Actas, de Reorganizar la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. De esta reunión salió la primera Junta de Gobierno y su primer Hermano Mayor: D. José Melendo Campos. La imagen de la Virgen de la Amargura llegó a nuestra ciudad el 11 de Marzo de 1.948, donada por D. Eugenio Benito Fernández, siendo su autor Amadeo Ruiz Olmos.
La primera salida procesional tras la reorganización tuvo lugar el 31 de Marzo, Martes Santo, de 1.953. Al año siguiente, el Viernes Santo, también saldría el Santo Entierro, con las imágenes del Cristo Yacente, obra de los talleres de Olot, donado por D. Manuel Álvarez Avila y la Virgen de la Soledad, imagen cedida por las Hermanas de la Doctrina Cristiana y que figuraba en el Altar Mayor de la Capilla del Colegio con la advocación de los Dolores. Quedó así definitivamente configurada la Hermandad con sus dos salidas procesionales: El Martes Santo con las imágenes del Cristo de la Humildad y la Virgen de la Amargura y el Viernes Santo con la del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. Ese mismo año se cambia la advocación del Cristo de la Humildad, pasando a titularse como Santísimo Cristo en lugar de Nuestro Padre Jesús.
En 1.958 la salida procesional del Santo Entierro se traslada del Viernes al Sábado Santo y en 1.966 la del Martes al Domingo de Ramos, días que se mantienen en la actualidad.
En 1.974 se traslada la sede de la Hermandad desde la Capilla del Colegio hasta la Iglesia Parroquial debido a las obras y posterior derribo de la Capilla de dicho Colegio.
El 7 Junio de 1.975 se adquiere la actual imagen de Nuestra Señora de la Amargura, obra de Luis Álvarez Duarte, pasando la anterior a tener la advocación de la Soledad.
En 1.976 S.M. D. Juan Carlos acepta para su hijo, el príncipe D. Felipe de Borbón, el título de Hermano de Honor y en 1.995 otorga a esta Hermandad el de Real.
Las Reglas actuales fueron aprobadas por el Arzobispado el 3 de Marzo de 1.992.
En 1.993, las Hermanas de la Cruz, ceden una reliquia de Sor Ángela, incorporándose el nombre, de la entonces Beata, al titulo de la hermandad al año siguiente.
Todos estos datos, más ampliados, pueden encontrarse en el estudio que sigue que, como todo trabajo histórico está abierto a que futuras investigaciones aporten nuevos documentos que nos permitan conocer más en profundidad la Historia de nuestra Hermandad. Seguiremos investigando con el único propósito de ampliar nuestros conocimientos y divulgarlos ya que en definitiva la Historia de nuestra Hermandad forma parte de la Historia de nuestro pueblo.

AMPLIACIÓN DE LA HISTORIA.
Orígenes de las Hermandades del Santo Entierro y Soledad .
El origen de la hermandad de la Soledad hay que buscarlo en la donación efectuada por Beatriz García de una imagen de Dolorosa al Convento de San Francisco (1). Dato que conocemos gracias a un documento conservado en el Archivo Parroquial de Constantina, del que transcribimos sus párrafos más importantes:
"En la villa de Constantina que es del muy Ilustre Sr. Don Fadrique Enríquez de Ribera mayordomo de Su magestad. En treinta y un días del mes de mayo de mil y quinientos y sesenta y cinco años; ante mi Alonso Pérez de León escribano público (...) Gonzalo Ruiz del Castillo y Beatriz García su muger,(...) de común y por boluntad digeron que por quanto puede aver doze años poco mas o menos que ellos hicieron y costearon para servicio de Dios nuestro Sor. y de María su Santísima y Bendita madre una ymagen significación de nuestra Señora de bulto con sus bestidos frontal y cielo y hornamentos y lámpara la qual pusieron en el monasterio del Sr. San Francisco de esta dicha Villa para que dispusiesen el monasterio frailes y convento de él a su voluntad, en honrra de Ntro. Señor y de la dicha ymagen y que fuese propio del dicho monasterio y para ornato suyo, la qual dicha ymagen vestidos y hornamentos de ella han siempre tenido como tal cosa propia y por que por ella han servido a Ntro. Sor. y las procesiones que para remembranza y servicio de su Pasión se han echo; y por que no sean ynquietados el dicho convento y frailes de él, en la propiedad de la dicha ymagen, y por que su voluntad fue y es, se la dan y dieron de limosna al dicho convento y monasterio, por tanto que de ello harían e hicieron Declaración, y si es necesario y sin perjuicio de lo de suso conthenido, por la presente, donan y dieron la dicha ymagen para el dicho convento y ornato de la yglesia de él y quieren y piden no pueda estar ni esté en otra yglesia, ni hospital, ni cofradía alguna, por que es su voluntad, fue y es y quieren que sea y a de ser lo suso dicho (...) y juró a Dios y a la señal de la Cruz tal como esta + que hizo con su mano derecha que lo suso dicho es cierto y verdadero y no lo hace con fraude ni temor ni ynducimiento alguno y ambos marido y muger otorgaron la presente estando en las casas de su morada en dicho día ..."(2).
De este documento se pueden extraer una serie de conclusiones. La más importante es que ya hacia 1.553 había procesiones de Semana Santa en nuestra localidad, procesiones que estarían organizadas por la hermandad de la Vera Cruz y auspiciadas por los monjes del convento de San Francisco.
La Hermandad de la Vera Cruz sería la única existente entonces en el Convento de San Francisco ya que la del Santísimo Entierro debió de fundarse en torno a 1.587, año en el que según nos informa Celestino López Martínez, el Hermano Mayor de esta hermandad, Antonio del Castillo, encarga a Baltasar López la imagen titular: " una hechura de Cristo Crucificado que juegue los brazos para hacer el descendimiento de la cruz" y "unas dos figuras de ladrones" por la cantidad de 60 ducados (3).
La importancia de este documento radica, no sólo en que por él conocemos el nombre del autor de la primera imagen critífera de nuestra Hermandad, sino también por informarnos que en nuestro pueblo se celebró la ceremonia de Descendimiento. Ceremonia que fue prohibida en 1.604 en un Sínodo Diocesano por el entonces Cardenal Arzobispo de Sevilla Fernando Niño de Guevara, aunque siguió celebrándose en algunas localidades, llegando incluso hasta nuestros días en Alcalá del Río, La Algaba y Benacazón entre otras.
Esta ceremonia, según nos informa Bermejo refiriéndose a la Cofradía del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de Villaviciosa de Sevilla, empezaba a las doce de la noche del Jueves Santo, cuando se colocaban las imágenes de Cristo Crucificado con los dos ladrones a los lados, la Virgen, San Juan Evangelista y las Marías formando un Calvario. De esta forma y con algunas luces permanecían hasta las tres de la tarde del Viernes Santo cuando se predicaba el Sermón del Descendimiento y se realizaba este por medio de cuatro sacerdotes, revestidos de albas y estolas y conocidos por el nombre de varones timoratos. Bajado el Señor de la Cruz lo colocaban en los brazos de la Virgen y envuelto en una mortaja lo ponían en unas andas, formándose entonces la procesión del Santo Entierro (4).
Los franciscanos promueven en sus conventos la fundación de hermandades de la Vera Cruz debido, por una parte, a su concepción de la religión en la que conceden una gran importancia a la penitencia. En sus primeras reglas destacaba el término de "coge tu cruz y sígueme" y en sus sermones reiteraban la idea de que de nada servían las limosnas y las peregrinaciones si no se procedía a una auténtica conversión a través de la penitencia. Por otro lado tampoco hay que desdeñar la importancia que para la economía de los conventos representaban las hermandades. Así en las cuentas que en 1.594 presenta Pedro González de Rojas, Mayordomo de las entonces ya fusionadas hermandades de la Vera Cruz y el Entierro, declara ante los Señores Jueces de la Cruzada los ingresos y gastos de la Hermandad, que básicamente consisten en 4.342 maravedís que pagan varias personas en concepto de tributo, a lo que hay que añadir media arroba de aceite valorada en 4 reales. De limosnas se recaudan 3.000 maravedís cada año y de cuotas de los hermanos (excusas y luminarias habla el documento) 15.000 maravedís. El destino de este dinero son 24 misas que por los hermanos de esta Cofradía dicen los frailes de San Francisco. Estas misas cuestan 96 reales al mes a razón de 4 reales cada una. Además se celebran tres Fiestas anuales con procesión, vigilia y misa: El día de Santa Cruz, el de Santa María de Agosto y el de Pascua de Resurrección, que cuestan 5 ducados cada una. El resto se emplea en cera y entierros de los hermanos. Estos gastos superaban a los ingresos por lo que la hermandad estaba siempre endeudada (5). Por todo ello no es de extrañar que cuando Beatriz García dona la imagen de una Dolorosa al convento los monjes la cedan a la hermandad de la Vera Cruz para que la utilicen en las procesiones de Semana Santa, pero conservando la propiedad de la misma. Este es el sentido que hay que darle a un documento que se emite doce años después de la donación de la imagen y que seguramente se debió a algún conflicto entre la hermandad y los monjes acerca de la propiedad de la misma. Problema que se volvería a presentar casi doscientos años después, cuando en 1.754 el Procurador del Convento de San Francisco, Fray José Almarza solicita copia de este documento al notario público de entonces Luis José de León (6).
Orígenes de la Hermandad del Cristo de la Humildad y Paciencia
En nuestra localidad hubo al menos dos imágenes con esta advocación: Una en la Parroquia y otra en la iglesia de la Concepción. Sobre la primera, los datos más antiguos que hemos encontrado son dos testamentos fechados en 1.656, los de Jerónimo Maldonado de Aranda y Beatriz de Villalba. En el primero se dispone: "Iten mando que se digan por mi anima beynte y quatro misas de anima. Las doce dellas en la capilla del Santo Cristo de la umildad de la yglesia mayor desta villa y las otras doce en el conbento de san antonio del balle del galleguillo término desta villa y se le pague su limosna.- " y en el segundo Alonso de Cabrera Maldonado, "albacea comisario de doña Beatris de billalba su madre difunta", en cumplimiento del testamento otorgado por dicha señora el 1 de Agosto de 1.656. "Iten manda que se digan por el anima de la dicha difunta beynte y quatro misas de anima las doce dellas en la capilla del santo cristo de la umildad desta villa y las otras doce en el conbento de san francisco desta villa" (7).
Las conclusiones que sobre estos documentos pueden extraerse son la existencia de la imagen a mediados del S. XVII y que poseía capilla propia, aunque nada nos indica que perteneciera a ninguna hermandad.
No encontramos más datos sobre esta imagen hasta 1.849 cuando D. Francisco Escribano Fernández, en nombre de Doña María del Robledo Chaparro Hidalgo de Flores y Doña María del Carmen Lorite y Mozo de Mata, solicitan al Señor Arzobispo autorización para colocar el retablo del Señor de la Humildad y Paciencia en la Capilla Sacramental, trasladando el de San Antonio, que procedente del extinguido Convento de San Francisco entonces la presidía, a la pared que hay entre la puerta del Sol y la Capilla Bautismal. Pretendían con ello dotar a la Capilla Sacramental, construida en 1.841 con las limosnas recaudadas por el propio Francisco Escribano y algunos individuos del Ayuntamiento, de un altar mejor que el que entonces tenía. Este altar del Señor de la Humildad y Paciencia se encontraba, desde las últimas obras de la Parroquia, en un desván y la imagen del Señor colocada “como de prestado” en la capilla del Patriarca San José (que entonces servía de Sagrario) mientras se dotaba a la nueva Capilla Sacramental de "las rejas de hierro y demás cosas necesarias para trasladar a ella el Comulgatorio". El haber colocado el altar de San Antonio en la nueva Capilla Sacramental se debía a que era "más nuevo y sencillo que el del Santo Cristo, a el que por su antigüedad y caído dorado debería ser muy costosa su colocación". debido a que su Hermandad, denominada del Santo Cristo, que antaño hacía “Función el día de la Santa Cruz, acompañada de regocijos públicos (...) se halla hace años sino disuelta, al menos suspensa por falta de cofrades" . También pretendían evitar que varias personas, que contaban con el consentimiento del Señor cura más antiguo, tenían de acortar la Capilla del Sagrario y colocar un altar junto al de San Matías, “tapando la lápida y bóveda donde se halla embalsamado y colocado con decencia el cadáver del Venerable Presbítero Padre Sancho Cataño”. La autorización para colocar el retablo del Señor de la Humildad y Paciencia en la Capilla del Sagrario le fue concedida por el Arzobispo a dichas señoras “con tal que se haga con la mayor decencia posible y adorno correspondiente”(8).
El retablo llegó a colocarse en la Capilla del Sagrario, como lo demuestra el inventario de la parroquia de 1.910. Gracias a él conocemos como era: "consta de tres cuerpos pintados de blanco con algunos adornos de verde y oro. En su centro una Hurna con la efigie de Ntro. Señor de la Humildad y Paciencia, de tamaño natural, de cartón y de pésimo gusto artístico. En la parte superior del retablo hay una escultura del glorioso mártir San Lorenzo. Como remate tiene aquél un escudo con la flor de lis.
A los lados y en la parte media, hay dos repisas y sobre ellas las efigies de San Miguel Arcángel y Santa Rita de Casia, de ochenta centímetros. El altar es de madera y sobre él está el tabernáculo, tallado y dorado con dos pequeñas Imágenes de San Pedro y San Pablo a los costados." (9).
En 1.924 encontramos al Cristo de la Humildad y Paciencia en un altar "pintado de blanco y fileteado de purpurina" situado en la nave del Evangelio a continuación de la Capilla de la Virgen del Rosario, la actual de la Inmaculada. En él estaba anteriormente el Sagrado Corazón de Jesús, que pasó a ocupar el sitio del Cristo de la Humildad en la Capilla del Sagrario. Según el inventario de 1.910 este altar, junto con la efigie del Sagrado Corazón, fue costeado por Don Gumersindo Fernández de Córdoba en agosto de 1.885. El inventario de 1.924 nos describe al Cristo de la Humildad como una imagen "de cartón, hechura antigua, cubierto con una capa de terciopelo, morada, con bordado en oro. Tiene las tres potencias de plata y bajo el pié un cojín de raso encarnado". A los lados "del camarín del centro, sobre dos repisas hay las imágenes de San Francisco de Asís y San José ambas de cartón piedra, costeadas, como la construcción del altar por el señor Fernández de Córdoba. Son de tamaño natural.
Termina este altar con camarín e imagen pequeña de Santo Domingo de Guzmán.
La mesa y pie del altar es de madera y tiene una especie de manifestador, bajo el camarín principal.
Sobre la tarima hay cuatro candeleros de metal de Lucena y cuatro floreros y delante del altar pende del techo una lámpara eléctrica."(10).
No volvemos a tener más noticias de esta imagen que desapareció en el incendio de la Parroquia en 1.936.
La otra imagen se encontraba en la ermita de la Concepción. Posiblemente su origen esté en el testamento otorgado por Isabel de San José, quien en una de sus cláusulas, concretamente la Número 24, dispone se le entregue a su prima Isabel del Castillo una hechura de un Santo Cristo de la Humildad y Paciencia. Cuando fallece Isabel del Castillo en 1.698 lega una cantidad con la condición de que se forme una cofradía, que veremos ya constituida en 1.703, cuando Nicolás Ruiz de Vargas, miembro de la Santa Inquisición declara pertenecer a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia que se halla en la Iglesia de la Pura y Limpia Concepción en altar propio y junto a S. Nicolás (11).
En 1.775 el Señor de la Humildad y Paciencia recibía culto en la Iglesia de la Concepción en un retablo dorado situado en un lateral del presbiterio, contando para su salida procesional con unas andas de palo recubiertas de cinco paños de terciopelo morado (12)
En 1.845 ya se había hecho cargo de esta imagen la Hermandad de la Soledad, como lo demuestra el hecho de que en las cuentas de ese año se incluya una partida de 27 reales destinada a realizarle una repisa nueva al Señor de la Humildad y otra de 34 para dos tornillos de media vara, uno para el Señor y otro para la Virgen (13).
Por el inventario de la ermita de la Concepción sabemos como era el retablo en el que estaba el Señor de la Humildad: "Bajando las gradas y pegado a ellas se halla por la parte del Evangelio el altar del Sor. de la Humildad, que representa el Ecce Homo. Está formado por un arco pequeño y a los lados del Sor. están colocadas dos pequeñas efigies, y por cima otra de Sta. Rita de Casia. En el plano del altar tiene un pequeño sagrario. Todo él es feo de mala construcción y en mal estado, incluso la efigie del Sor" (14).
De todos estos documentos pueden extraerse una serie de conclusiones. La primera es que la existencia en Constantina de dos imágenes con una advocacíón tan poco frecuente como esta, posiblemente se debió a que cuando decae la devoción hacia la imagen radicada en la Parroquia algunas personas tratan de reactivarla con otra imagen de la misma advocación pero de mejor calidad artística y más acorde con los gustos estéticos de entonces. Desconocemos como era esta imagen, pero el hecho de ser de pasta de madera nos sugiere que no debía de ser muy afortunada, ya que en esa época este tipo de imágenes, salvo contadísimas excepciones no solian serlo. Sin embargo las palabras del autor del inventario de 1.910 calificándola como de pésimo gusto lo único que nos indican es la vigencia, todavía en esas fechas, de prejuicios Neoclásicos hacia casi todas las producciones del Barroco.
La segunda, y más importante es la extraña vinculación Sacramental de ambas imágenes, pese a no tener, que sepamos, ninguna de las dos Hermandades este carácter. Así los retablos donde se instalan tienen siempre manifestador y cuando, por las obras en la Parroquia, se desmonta el retablo del Cristo de la Humildad, se coloca a éste en la Capilla de San José, que entonces hacía las veces de Sagrario. Pero, sin duda, lo más curioso es que a esta imagen se la situaba en el segundo cuerpo del Monumento que el Jueves Santo se instalaba en el centro de la parroquia (15).
La Hermandad de la Soledad en los Siglos XVIII y XIX
Varios documentos procedentes del Archivo General del Arzobispado de Sevilla nos dan cuenta de la vida de la Hermandad en el S. XVIII. El primero de ellos fechado en 1.729 nos informa que la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Soledad, sita en el Convento de San Francisco, tiene unas rentas anuales de 1.350 reales, procedentes todos ellos de limosnas y que emplea en una procesión de penitencia que hace el Jueves Santo por la tarde con asistencia del clero y comunidad de dicho convento, gasto de cera y de aceite para una lámpara que arde delante del altar y otros gastos para adorno de su capilla (16)
Tres años más tarde, en 1.732, todavía permanecía en el Convento de San Francisco, aunque había cambiado el día de la procesión de penitencia, pasándola del Jueves al Viernes Santo. Los ingresos de ese año fueron 1.046 reales y 23 maravedís, procedentes igualmente de limosnas, que se emplearon en la procesión de penitencia con Sermón de Pasión, gasto de cera para la función, aceite para una lámpara que arde delante del altar y el gasto del adorno de las imágenes y pasos (17).
El 23 de junio de 1.783, Carlos III, por Real Resolución manda extinguir a las hermandades gremiales y a todas las erigidas sin autorización real o eclesiástica, pudiéndose mantener únicamente las aprobadas por ambas jurisdicciones y las Sacramentales, pero tanto unas como otras deberían formar nuevos estatutos, que remitirían al Consejo para su examen y aprobación (18).
En virtud de esta resolución, D. Ramón Casimiro Romana y D. José Valcárcel, Hermano Mayor y Mayordomo de la Hermandad del Santo Entierro de Nuestro Padre Jesús y Virgen de la Soledad, establecida en la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción, presentan para su aprobación, unas Ordenanzas para su régimen y gobierno el 5 de diciembre de 1.816 (19).
La Real Audiencia de Sevilla, con fecha 13 de octubre de 1.818, no encontrará en ellas “cosa alguna contraria a la buena moral ni a las regalías del soberano”. No obstante modifica los artículos 1º y 7º relativos a que “no debe limitarse la entrada a determinadas clases de personas... ni deben ser separados los que hubiesen sido recibidos de hermanos por sólo ejecutarlo o acordarlo así en cabildo pleno... ni tampoco debe dejarse al arbitrio de la Hermandad la limosna que regularmente ofrecen los que entran” (20).
Sin embargo, el Consejo de Castilla, el 27 de agosto de 1.819 ordena “se extinga enteramente la Congregación que se dice del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad" (21).
Gracias a estos documentos sabemos que la Hermandad ya se ha trasladado a la ermita de la Concepción, antes incluso que se produjera el cierre del Convento de San Francisco. Cierre que se produjo en 1.838 por orden del Alcalde de Constantina debido al mal estado de conservación del edificio. Ya tres años antes, concretamente el 17 de septiembre de 1.835 los franciscanos habían recibido la orden de abandonar el convento como consecuencia de la Desamortización de Mendizabal (22).
En 1.850 encontramos a la Hermandad, conocida entonces con el nombre genérico de la Soledad ocupando la Sacristía Alta de la ermita de la Concepción donde coloca “todos los santos, cajones y demás efectos”. Esto provoca las quejas del capiller de la ermita, D. Francisco Caro Fernández de Córdoba, quien solicita al Señor Arzobispo que ordene a la Cofradía de la Soledad que “traslade todos los efectos, excepto los santos, a la capilla del Hospicio de Padres Basilios, en donde tienen las andas y otras cosas” para evitar que la sala donde están instalados pueda hundirse por el excesivo peso de los mismos. El Arzobispo responde a esta petición ordenando a la Hermandad de la Soledad que en el plazo de seis meses retire sus enseres de la ermita de la Concepción encargando al Vicario su ejecución y cumplimiento (23).
La orden debió de cumplirse ya que en el inventario de la Hermandad de la Soledad realizado en 1.857 por el entonces Mayordomo D. Juan Peña, la mayoría de los enseres e incluso las imágenes se encuentran en el almacén de útiles y efectos situado en la calle del Tardón. Las únicas imágenes que no figuran en dicho inventario son las de la Virgen y la del Cristo de la Humildad y Paciencia (24). El hecho de que no figuren en dicho inventario se debe a que fueron las únicas imágenes de la hermandad que permanecieron en la ermita de la Concepción, pasando el resto al almacén del Tardón. Por el inventario que en 1.885 realizó el entonces Cura Rector de la Iglesia Parroquial de Sta. Mª de la Encarnación, sabemos donde estaban ubicadas ambas imágenes. La del Cristo de la Humildad en el primer altar de la nave del Evangelio y la de la Virgen en el contiguo, situada a los pies de un crucificado conocido como el Señor de la Escuela, imagen que recibía este nombre por haber pertenecido a la Escuela de Cristo (25).
La vida de la Hermandad en la segunda mitad del siglo XIX la conocemos gracias al "Libro de Acuerdos y Elecciones de la Hermandad de la Soledad", que abarca de 1.845 a 1895 y que se conserva en el Archivo Parroquial (26).
Este libro nos permite conocer el escudo de la Hermandad en esta época, que consistía en una cruz con dos escaleras, situada sobre el Calvario y rodeada de los instrumentos de la Pasión.
También contiene, el ya citado inventario, fechado el 26 de Abril de 1.857 y realizado por el entonces Mayordomo D. Juan Peña y los Diputados D. José María Gutiérrez, D. Juan Solís y D. Rafael Prado, quienes se reunieron para realizarlo en el "almacén de útiles y efectos" de la Hermandad situado en la Calle del Tardón.
Poseía entonces la Hermandad dos imágenes del Señor, una de "Ntro. Redentor difunto compuesta de pechos arriba de pasta y el resto del cuerpo de lienzo relleno de paja y pies y manos de pasta" y otra del Descendimiento o Veracruz consistente en un "Crucifijo o imagen de madera con aquel nombre".
También poseía una imagen de San Juan, otra de la Magdalena y dos de la Verónica, estando una de ellas fuera de uso y en mal estado. Vestía San Juan túnica de terciopelo verde y capa carmesí del mismo material, una estola y un manípulo de seda con galones y una diadema de lata. La Magdalena saya con corpiño y mangas de terciopelo morado, un manto carmesí de gro y una diadema de lata, portando un pañuelo blanco, un rosario de plata sobredorada y un pomo para el bálsamo de madera dorado. La Verónica vestía toca con puntillas, saya con corpiño y mangas de sarga y un manto de tafetán, aparte del lienzo con el rostro del Redentor.
La imagen del Yacente tenía unas andas en forma de sepulcro dorado con cristales, con cuatro ángeles de madera, once ramos de flores de platina, doce faroles, dos farolas y cuatro incensarios. Poseía también un colchón de lana con funda de seda, una sábana con encajes, dos fundas de almohada de tul celeste con puntillas de plata, una colcha de gasa y una estola de terciopelo negro bordada en oro con los atributos de la pasión.
Las imágenes de San Juan, la Magdalena y la Verónica disponía cada una de andas y peana, aunque no se especifica como eran. Aparte también había otras andas que no se indica a quien pertenecían.
La imagen del Descendimiento poseía una Cruz de madera, una toalla (sudario) de muselina blanca, tres clavos negros de madera, tres clavos de hierro y sus correspondientes andas y peana.
El paso de la Virgen estaba compuesto por un cielo de terciopelo negro con estrellas de lata sostenido por ocho varales. Las caídas del cielo eran de terciopelo con fleco blanco de hilillo de plata y tenían ocho cordones con borlas de seda blancas y negras. Aparte las andas y la peana.
Entre el resto de los enseres destaca un palio de mano sostenido por ocho varales pintados de negro, cielo y caídas de terciopelo negro con fleco de seda negra y amarilla y ocho cordones con borlas de seda de los mismos colores. También poseía una cruz de hierro con una manga con galones terminada en fleco de seda amarillo y un cordón con dos borlas del mismo color; dos escaleras de nueve pasos; 26 palermos; 8 varas de madera con cruces de hierro; un estandarte de tafetán nuevo y otro viejo; 22 túnicas y 22 chaquetas de ruán y percalina; 24 antifaces de percalina y ruán y otros efectos menores.
La mayor parte del libro lo ocupan las cuentas de la Hermandad entre los años de 1.845 y 1.895. Se hacen constar también los nombramientos de Hermano Mayor y Mayordomo, cargos que al principio se renovaban anualmente en Cabildo de Elecciones celebrado en la Sacristía de la Concepción, convocándose a todos los hermanos "al son de campana tañida". En 1.850, se celebra el último Cabildo de Elecciones del que se tiene constancia, a partir de entonces no aparecen los nombres de los Hermanos Mayores ni los Diputados, figurando sólo el cargo de Mayordomo, que en aquella época equivalía al de Tesorero. Algunas personas ocuparon este cargo durante varios años seguidos, el que más tiempo se encargó de esta función fue Juan Peña que ostentó el cargo desde 1.857 a 1.868.
El estudio de las cuentas nos permite conocer la vida de la Hermandad durante aquellos años. El presupuesto rondaba los 1.000 reales, moneda que se utiliza hasta 1.894, fecha en la que se empiezan a consignar las cantidades en pesetas. No obstante hay grandes diferencias entre unos años y otros. El año en que más dinero se gastó fue en 1.845, un total de 4.253 reales. Este año a los gastos corrientes de cera (202 reales por 24 libras de cera); el pago al sacerdote que predicó los Sermones de Semana Santa (160 reales); a los presbíteros que interpretaron a los Santos Varones en la ceremonia del Descendimiento (21 reales); el arriendo de unas atarazanas para meter los pasos (30 reales) y 4 reales pagados a Antonio Barón por "haber allanado la barranca de la Concepción para pasar las Cofradías", hay que añadir una serie de gastos extraordinarios como la hechura de 14 túnicas, consignándose varias cantidades para el pago de la tela y la confección, así como por los capirotes, los cinturones y los escudos. También se pagaron 63 reales a Ramón Sualís, maestro carpintero, por unas andas para la Virgen, con el marco para el cielo y las composturas de las dos repisas para dichas andas, se hicieron otras andas para el Sepulcro que costaron 320 reales y se repararon las caídas del mismo (111 reales), se hizo una repisa nueva para el Señor de la Humildad (27 reales) y se arregló el tejado. Todo esto junto a otros gastos menores suman la expresada cifra de 4.253 reales. Los ingresos fueron de 3.022 reales, la diferencia la desembolsaba el Mayordomo, cantidad que se le devuelve al dejar el cargo.
El resto de los años la mayor parte del presupuesto se emplea, casi exclusivamente en los gastos de cera, el pago por los sermones de Semana Santa, a los Presbíteros que interpretan a los Santos Varones en la ceremonia del Descendimiento (de 30 a 60 reales) y el arriendo del almacen del Tardón (120 reales). Las excepciones la constituyen los años de 1.847 cuando se entregan 120 reales a Agustín Pastor por la compostura de las Imágenes y 40 a José Senteno por las de la Verónica y la Magdalena. En 1.849 se gastan 38 reales en Música para el Santo Entierro, gastos que se generalizan a partir de 1.877, empleándose a partir de entonces 140 reales a los que se añade al año siguiente 60 para cantores. Otros gastos extraordinarios fueron 202 reales empleados en obras en la iglesia del Tardón en 1.855 y 160 reales en un estandarte nuevo ese mismo año. En los años en los que fue Mayordomo Juan Peña (1.857 a 1.868), no se consigna el destino de las cantidades pagadas, sólo la persona a quien se le hacía entrega del dinero por lo que no sabemos en que se emplearon los 4.277 reales del año 1.857, uno de los presupuestos más altos de toda esta época.
Los ingresos procedían en su mayor parte de limosnas y donativos, además de la cantidad entregada por cada hermano al darse de alta (4 reales), lo que supuso en 1.864, año en el que hubo más altas, un total de 26, unos ingresos de 104 reales, aparte de la limosna de estos nuevos hermanos que ascendió ese año a 204 reales. Otros ingresos eran el arriendo de las 14 túnicas que se hicieron en 1.845 a razón de 10 reales cada una, pasando a alquilarse 38 a partir de 1.891. Otro ingreso lo constituía el acompañamiento a los entierros, cobrando la Hermandad 60 reales por asistir a los funerales portando las insignias, ingresando 480 reales en 1875, el año al que más entierros asistieron, un total de 8.
El último apunte del libro está fechado el 28 de Abril de 1.895, cuando el Mayordomo de entonces, José Bernal Navarro certifica que hay "un total líquido a favor de la Hermandad de 143'70 pesetas, quedando en su poder y a disposición de la Hermandad".
Al final del libro hay dos listas, una de la Junta de Gobierno de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Soledad de Nuestra Señora y otra de hermanos. Consta la primera de 37 miembros, siendo el Hermano mayor de entonces D. Juan Ramírez Alvarez, el Mayordomo D. Enrique Martín Camacho y el Secretario D. Antonio Lluch Marín. Por su parte, la lista de hermanos la integran 202 nombres con sus direcciones.
Gracias a un documento fechado en Constantina el 23 de octubre de 1.903 y firmado por D. Felipe del Pino, Secretario de la Hermandad de Nazarenos de Nuestra Señora de la Soledad, Santa Cruz de la Vera Cruz y Santísimo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo sabemos que el 10 de junio de 1.861 acordó esta Hermandad la formación de nuevos Estatutos, el 16 de febrero de 1.862 se presentaron y fueron aprobados (27).
La Hermandad a principios del Siglo XX
A principios del siglo XX se produce un paréntesis en la vida de la Hermandad, concretamente entre 1.907 y 1.922, para reorganizarse este último año, fecha en la que se realiza un inventario por el que conocemos que la Hermandad de la Vera Cruz dejó una imagen del Señor Atado a la Columna en la capilla de Santa Ana y del encargo de un nuevo paso para el Señor de la Humildad y Paciencia y de varias figuras secundarias unos sayones y unos judíos, que se incorporarán al paso del Calvario, presidido por la figura del Cristo de la Misericordia. El importe de todo ello ascendió a la cantidad de 800 pesetas, siendo su autor D. Rogelio Rodríguez vecino de la ciudad y miembro de la Hermandad (28).
Gracias al diario "La Unión" podemos hacernos una idea de como era la Semana Santa de Constantina a principios del siglo XX. Concretamente por un artículo aparecido en dicho diario con fecha 14 de Abril de 1.925 y que por su interés transcribimos en su integridad:
"Miercoles Santo.- En la iglesia parroquial y a las nueve se celebraron divinos oficios y Pasión cantada, con rompimiento de velo blanco.
A las ocho y media de la noche y de la ermita de la Concepción salieron los siguientes pasos:
Nuestro Señor amarrado a la columna, Nuestro Señor crucificado, San Juan, la Verónica y Santa María Magdalena; Nuestra Señora del Amparo. Este paso ha sido restaurado en el presente año, siendo nueva la candelería que luce, por lo que merece grandes elogios la junta directiva de la hermandad del Santo Entierro.
Jueves Santo.- A las diez se celebraron en la iglesia parroquial divinos oficios, con sermón de Institución; a las quince, en la misma iglesia, hubo la ceremonia de lavar los pies a los pobres y sermón de Mandato, y a las diecisiete se verificó la visita de los Sagrarios por las autoridades locales y fuerzas de la Guardia civil.
En la noche del mismo día hicieron estación los pasos siguientes:
De la ermita de la Concepción salieron el Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora del Amparo y San Juan Evangelista.
Al llegar estas cofradías a la Plaza de Francisco Segovia se les unió el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la ermita de Santa Ana, continuando la procesión con perfecto orden, asistiendo numerosísimo público y terminándose a la una y diez minutos.
Viernes Santo.- A las nueve y media de este día tuvieron lugar en la iglesia parroquial divinos oficios y adoración de la Cruz. A las trece, sermón de las Siete palabras.
A las siete de la mañana salieron las siguientes cofradías:
De la iglesia e la Concepción, la Santísima Virgen de los Dolores y María Santísima, dos pasos.
De la iglesia de Jesús, Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Hubo sermón del Encuentro por el digno arcipreste, cura párroco, don Manuel González Serna, que ocupó uno de los balcones de la casa número 1 de la calle Castelar, de don Enrique Sagrario.
En la noche.- De la iglesia de la Concepción, a las veinte, salieron los siguientes pasos:
Nuestro Señor de la Peña.
Santísima Cruz y Nuestra Señora de la Esperanza.
Paso del Santo Entierro.
Nuestra Señora de los Dolores.
Estos pasos son hermosísimos, de mérito artístico, así como las imágenes, cuyas obras se atribuyen a los más reputados artistas.
Al llegar las cofradías a la entrada de la calle Castelar, por la parte de Santa Ana, se unió la Hermandad de señoras, formándose la procesión de la Soledad, con el paso de Nuestra Señora de los Dolores, detrás del del Santo Entierro.
Esta procesión resulta todos los años muy lucida y hermosísima, debido a la organización tan perfecta que tiene y observa esta reputada Hermandad de señoras.
En este, en las proximidades de la ermita de la Concepción, al recogerse las cofradías, se notó gran desorganización en las señoras, confundiéndose uno y otro sexo, por lo que debía encargarse quien corresponda de que hasta la llegada de la ermita se lleve el mayor orden.
Ha llegado a nuestras noticias que por el industrial de esta plaza don Carlos González Vilardell y para sufragar en parte los gastos ocasionados para la salida de cofradías, hizo donación de 125 pesetas a la Hermandad de señoras de la Virgen de los Dolores, haciendo entrega de ellas a su presidenta, doña Cándida Castelló"(29).
De 1.929 se conserva un Regristo de Asociaciones Religiosas, por medio del cual sabemos que la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María, a quien dicho regristro le da como año de fundación el de 1.845, radicaba en la iglesia de la Concepción, tenía ese año 170 hermanos y realizaba un quinario anual y cuatro procesiones de Semana Santa. Tambien nos informa de la composición de la "Junta Directiva", encabezada por el Hermano Mayor Don Juan Ramírez Alvarez (30).
En 1.932 sale a la calle una imagen de la Virgen de la Amargura, acompañando al Cristo de la Caridad, San Juan y la Magdalena, la cual va de rodillas al pie de la Cruz. Esta imagen de la Virgen de la Amargura, propiedad de la Hermandad de la Soledad y Santa Cruz de la Vera Cruz, se halla depositada en custodia en la capilla de Santa Ana.
La Guerra Civil supuso la práctica destrucción del patrimonio de la Hermandad a excepción de la imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, escondido en una vasija de aceite por D. José Melendo Campos. Fue la única imagen procesional de Constantina que sobrevivió a estos trágicos sucesos.
La Reorganización
La Hermandad se reorganiza el 18 de Julio de 1.947 por iniciativa del entonces Cura Párroco de Constantina, D. Mariano Arce. Ese día reúne en la Sacristía de la Parroquia a una serie de señores a los que les manifiesta su deseo, según consta en el primer Libro de Actas, de Reorganizar la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. De esta reunión salió la primera Junta de Gobierno y su primer Hermano Mayor: D. José Melendo Campos.
La Hermandad se estableció en la Capilla del Colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, aunque, curiosamente, la imagen del Cristo permaneció en la Parroquia hasta 1.955.
La primera imagen de la Virgen de la Amargura llega a nuestra ciudad el 11 de Marzo de 1.948, donada por D. Eugenio Benito Fernández. Su autor fue Amadeo Ruiz Olmos, escultor valenciano afincado en Córdoba donde sería profesor de Dibujo Artístico en la Escuela de Artes y Oficios y correspondiente en las Reales Academias de Córdoba y Valencia. Ese mismo año de 1.948 recibió el Premio Nacional de Escultura.
El 3 de Octubre de 1.948, se celebró el primer Cabildo de Elecciones, resultando elegido Hermano Mayor D. Pedro Castelló Álvarez. Esta Junta sólo se reunió el día de su toma de posesión, renunciando a sus cargos en favor de una nueva Mesa de Gobierno presidida por D. Manuel Álvarez Avila que en sesión celebrada el 12 de Enero de 1.953 acuerda la primera salida procesional para el día 31 de Marzo, Martes Santo, de ese mismo año.
En su primera salida, el Señor, hizo Estación en un paso adquirido a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Constantina, que fue donado por D. José Melendo Campos y la Virgen en uno de palio sostenido por varales de madera pintados de purpurina, que mantuvo hasta 1.955, año en el que se adquieren los varales góticos del palio de la Virgen de la Merced de la Hermandad de Pasión de Sevilla.
En 1.954, el Viernes Santo, hace su primera salida procesional el Santo Entierro, con las imágenes del Cristo Yacente, obra de los talleres de Olot, donado por D. Manuel Álvarez Avila y la Virgen de la Soledad, imagen cedida por las Hermanas de la Doctrina Cristiana y que figuraba en el Altar Mayor de la Capilla del Colegio con la advocación de los Dolores.
Quedó así definitivamente configurada la Hermandad con sus dos salidas procesionales: El Martes Santo con las imágenes del Cristo de la Humildad y la Virgen de la Amargura y el Viernes Santo con la del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. Ese mismo año se cambia la advocación del Cristo de la Humildad, pasando a titularse como Santísimo Cristo en lugar de Nuestro Padre Jesús.
En 1.958 la salida procesional del Santo Entierro se traslada del Viernes al Sábado Santo y en 1.966 la del Martes al Domingo de Ramos, días que se mantienen en la actualidad.
Las primeras Reglas tras la Reorganización de la Hermandad datan de 1.961, siendo Hermano mayor D. José Luis Muñoz Cid. Constan estas Reglas de trece capítulos. En ellas se establece que el objeto de esta Hermandad es "promover el culto divino a sus sagradas Imágenes a mayor gloria de Dios y bien de las almas". A ella pueden pertenecer "las personas que lo soliciten de ambos sexos y de todas las edades, siempre que estén bautizados y observen buena conducta religiosa y social". Las mujeres no podían pertenecer a la Junta ni tener voz ni voto, tampoco podían vestir el habito nazareno, aunque este extremo no está contemplado en las Reglas, aunque si podían asistir al Santo Entierro vistiendo mantilla y portando vela. Los hombres para asistir a este acto debían vestir traje oscuro y portaban faroles.
En 1.974 se traslada la sede de la Hermandad desde la Capilla del Colegio hasta la Iglesia Parroquial debido a las obras y posterior derribo de la Capilla de dicho Colegio.
El 7 Junio de 1.975, la Junta de Gobierno, presidida por D. Carlos Álvarez Fuertes, acuerda adquirir la actual imagen de Nuestra Señora de la Amargura, entonces en poder de un particular, D. Pablo Carrión. El 1 de Noviembre de ese mismo año se bendice esta imagen, pasando la anterior a tener la advocación de la Soledad. La actual imagen de la Amargura fue realizada más de diez años antes por Luis Álvarez Duarte, que apenas contaba entonces 14 años.
En 1.976 S.M. D. Juan Carlos acepta para su hijo, el príncipe D. Felipe de Borbón, el título de Hermano de Honor y en 1.995 otorga a esta Hermandad el de Real.
Las Reglas actuales fueron aprobadas por el Arzobispado el 3 de Marzo de 1.992, siendo aprobadas previamente en un Cabildo General celebrado el 21 de Enero de 1.986.
En 1.993, las Hermanas de la Cruz, ceden una reliquia de Sor Ángela, que será portada en la mano de la Virgen de la Amargura, por primera vez en la Semana Santa de 1.994, pasando en 1.996 a colocarse sobre la capilla del respiradero frontal del Paso de Palio.
En 1.997 se conmemoró el Cincuentenario de la Reorganización de la Hermandad con diversos actos entre los que destacaron el II Encuentro de Hermandades de la Amargura, celebrado en nuestra ciudad el 29 de Junio y la salida extraordinaria del paso de palio el 26 de julio. En éste último acto se descubrió un retablo cerámico, obra de D. Alfonso Orce, junto a la puerta de la Capilla del Colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, primera sede canónica de la Hermandad tras su reorganización y se estrenó la marcha Amargura en tu Soledad, dedicada a las dos advocaciones marianas de nuestra Hermandad y de la que es autor D. Luis Manuel Mejías, miembro de la Banda de música de la Cruz Roja de Sevilla, que en esta ocasión tan especial acompañó el paso de Nuestra Sagrada Titular.
NOTAS
Este tema ya fue tratado por ROMERO OVIEDO, Juan: "Constantina en los Siglos XV y XVI".Revista Feria y Fiestas. Constantina 1.957 y por ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad de la Amargura, nº 5. Constantina 1.997.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 84. Papeles del Convento de San Francisco 1.565.
LOPEZ MARTINEZ, Celestino: “Desde Jerónimo Hernández hasta Martínez Montañés”. Sevilla 1929, pág. 51.
BERMEJO Y CARBALLO, José: ”Glorias religiosas de Sevilla. Noticia histórico-descriptiva de todas las Cofradías de Penitencia, Sangre y Luz fundadas en esta ciudad”. Sevilla 1.882. Edición facsímil de Editorial Castillejo. Sevilla 1.994, págs. 473-474.
ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA. SECCION II (MESA CAPITULAR). SERIE SUBSIDIO Y EXCUSADO. LIBRO 01289. Libro de averiguaciones del valor de las rentas eclesiásticas, fábricas, capellanías, hospitales y sacristías de la villa de Constantina (1.594). FOLS. 147 R – 148 R.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 84. Papeles del Convento de San Francisco 1.754.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº 65.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. Sección II (Gobierno). Serie Asuntos Despachados. Legajo 254 (1.849).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº 61. Inventario de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. Marzo de 1.910.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 61. Inventario de la Parroquia de Santa María de la Encarnación.(1.924). Folio nº: 7, anverso.
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Amargura. Nº 5. Constantina 1.997.
HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Misterios de Sevilla". Vol.: III. Ediciones Tartessos. Sevilla 1.999. Pág: 410.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo nº 61.Inventario de la Ermita de la Concepción. (1.885).
ARCHIVO HERMANDAD DE LA AMARGURA DE CONSTANTINA. Memoria Inventario y Reglas de la Hermandad del Santo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. Santo Entierro y Soledad de Constantina. Constantina 1.961.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION IV (ADMINISTRACION GENERAL). SERIE VISITAS. HERMANDAD DE LA SOLEDAD DE CONSTANTINA. LIBRO 1370 (1.729). Folio sin numerar.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. LIBRO 1.376 (1.732). FOLS. 671 VTO – 672 R.
GARCIA DE LA CONCHA DELGADO, Federico: ”La Semana Santa en el siglo de los pleitos”. En “Semana Santa en Sevilla”. Gemisa Ediciones V: I Sevilla 1.984, pàgs. 171 –172.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION II (JUSTICIA). SERIE HERMANDADES. LEGAJO 101, EXPEDIENTE Nº 17.
IBÍDEM.
IBÍDEM.
HERRNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "El Convento de San Francisco de Constantina". Revista Verano 98. Constantina 1.998.
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION II (GOBIERNO). SERIE ASUNTOS DESPACHADOS LEGAJO 257 (1.850).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo nº 61. Inventario de la Ermita de la Concepción. (1.885).
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION III (JUSTICIA). SERIE HERMANDADES. LEGAJO 197.
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Amargura. Nº 5. Constantina 1.997.
DIARIO "LA UNION". Sevilla 14-IV-1.925.
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 73. Carpeta conteniendo documentación sobre Asociaciones Religiosas. Fichas en cartulina fechadas en 1.929.

2004 © REAL HDAD. Y COFRADÍA DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA, NTRA . SRA. DE LA AMARGURA, STO. ENTIERRO, SOLEDAD Y STA. ÁNGELA DE LA CRUZ .

8 comentarios:

Anónimo dijo...

las hdes. de constantina son muy feas.¡ viva sevilla y sus cofradías!

MACARENA dijo...

VVIIVVAA LLAA EESSPPEERRAANNZZAA MMAACCAARREENNAA..

Anónimo dijo...

puta constantina.

Anónimo dijo...

MARUJA PINEDO DE LA TORRE.

Anónimo dijo...

me parece de una gran falta de respeto intentar pisotear a unas hermandades para acer mas grands otras, teniendo en cuenta que la semana santa de constantina es MAGNIFICA y en especial esta hermandad

Anónimo dijo...

Me parece una forma bellísima y humilde de dar a concocer el patrimonio cultural y religioso que posee la ciudad de Constantina.
A aquellos que insultan, les pediría que se guardaran los comentarios, pues a cada uno le parece lo mejor aquello en lo que creen, pero han de respetar lo demás, porque siempre se aprende algo.
Soy hermano de esta corporación, pero no por ello critico otras, al contrario, intento exprimirle el máximo disfrute.
Enhorabuena por la recopilación facilitada.

Anónimo dijo...

El origen de esta Hermandad según este escrito es un puro bulo y solo se lo creen los que quieran engrandecer vanamente a esta Hermandad

Anónimo dijo...

la historia de esta hdad es original siendo esta la hdad mas antigua de constantina con el titular más antiguo y con una de las virgenes con mas devocion de constantina.